¿Posgrado en un Jardín de Infantes?

“Siendo ya anciano me di cuenta de lo que hace falta para vivir una vida plena, asunto por demás complicado, sin embargo, lo he sabido desde hace mucho, muchísimo tiempo. La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de la universidad, sino allí, en el arenero. La mayor parte de lo que necesitaba saber acerca de cómo vivir, qué hacer, y cómo ser, lo aprendí en el Jardín de Infantes. Esto es lo que aprendí:

“Compártelo todo. Juega limpio. No le pegues a la gente. Vuelve a poner las cosas donde las encontraste.
Limpia siempre lo que ensucies. Pide perdón cuando lastimes a alguien. Lávate las manos antes de comer. Sonrójate. Las galletas calientes y la leche fría son buenas. Vive una vida equilibrada.
Aprende algo y piensa en algo. Dibuja, pinta, canta, baila, juega y trabaja cada día un poco. Duerme la siesta. Cuando salgas al mundo, ten cuidado con el tráfico. Tómate de las manos y no te alejes. Permanece atento a lo maravilloso.

Recuerda la pequeña semilla en el vaso, las raíces bajan y la planta sube y nadie sabe realmente cómo ni por qué, pero todos somos así. Los peces de colores, los ratones blancos e incluso la pequeña semilla del vaso, todos mueren y nosotros también. Recuerdo una de las primeras palabras que me enseñaron, una muy grande: MIRA. Todo lo que necesitas saber está allí, en alguna parte. La regla de oro, el amor y la higiene básica. La ecología y la política, la igualdad y la vida sana.”
Robert Fulghum.