Por qué todos los niños deberían jugar con materiales no estructurados

Los niños no necesitan excesivos juguetes y a menudo disfrutan más con el envoltorio que con el propio material en sí. Pero no está de más reflexionar sobre qué materiales ofrecemos a nuestros niños y qué posibilidades de juego desarrollará con cada cosa que se encuentre en su camino.

Cuando damos al niño un juguete con un diseño muy específico (herramientas de trabajo, tazas y platos de juguete, coches con luces y sonidos, etc.) no damos lugar a que surja el “juego simbólico” sino que el juego es “literal o imitativo”.

Comencemos por ver ¿Qué son los materiales no estructurados?

Es decir, materiales que no tienen ningún fin concreto. Con ello nos referimos a bloques de madera, piedras, palos, cajas de cartón, etc. No tienen ni porqué ser juguetes. En cambio, los juguetes estructurados son aquellos que tienen un fin concreto, en los que el propio material ya indica para que sirve: (un puzzle, por ejemplo) o bien son juegos en los que hay instrucciones y normas claras ( juegos de mesa, etc.).

Pero por qué es importante ofrecer materiales no estructurados?

Porque cuando les damos juguetes a los niños con un diseño muy específico (herramientas de trabajo, tazas y platos de juguete, coches con luces y sonidos, etc.) realmente no está surgiendo el “juego simbólico” sino que es “literal o imitativo”: los niños usan esos materiales imitando lo que hacemos los adultos con ellos y usándolos literalmente para lo que sirven. Pero el juego realmente simbólico nace cuando los niños recrean algo distinto sobre un “material, juguete o artilugio”, es decir, cuando juegan a coches con piedras o esas mismas piedras se convierten en monedas, cuando a unas maderas les dan el valor de una plancha, o un teléfono.
Abasteciéndoles de todo tipo de juguetes, uno para cada cosa y función (les compramos la cafetera, las tacitas de té, o todo tipo de coches, puentes, etc. etc.) estamos dificultando que nazca un juego de creación y se quedan sólo en la imitación.

No se trata de elegir entre “juguetes estructurados” y “juguetes no estructurados, sino de tratar de proporcionarles materiales no estructurados como propuesta de juego.

BENEFICIOS DE LOS JUGUETES NO ESTRUCTURADOS

Estimulan el pensamiento creativo: este tipo de objetos no tienen una función clara así que es el niño quien debe darles una finalidad y crear las historias que quiera.

Se adaptan a la etapa evolutiva del niño: como este tipo de materiales no tienen una finalidad concreta y están poco elaborados van a acompañar al niño durante más años porque se adaptarán a su desarrollo y cambio de intereses.

 

Evita la sobre estimulación: no hay luces y no hay sonidos, por lo tanto, no hay estímulos externos sino que tienen que salir de dentro del niño. A veces pensamos que si un juguete no es bastante estimulante… el niño se va a aburrir. ¡¡¡Pues genial!!!! El aburrimiento es un escenario magnífico para que la imaginación salga a escena.